Firma de convenio de protección de la Presa del Gasco y Canal de El Guadarrama

En la mañana de hoy miércoles, los alcaldes de los tres municipios han firmado el convenio que tiene como objetivo localizar, identificar y catalogar todos los elementos patrimoniales históricos del Canal de Guadarrama y de la Presa de El Gasco con el objetivo de que la Comunidad de Madrid lo declare Bien de Interés Cultural.

En el acto, la alcaldesa, Elena Biurrun, ha destacado “la necesidad de concretar en hechos esa protección, dado que es imprescindible garantizar una visita segura a la Presa de El Gasco y al Canal del Guadarrama”

Después de seis años de trabajos para lograr la protección por parte de la Comunidad de Madrid,  y de que el Ayuntamiento de Torrelodones encargarse informes a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando sobre la historia y la ingeniería de ambos, concluyó que era urgente dicha protección. Por lo que desde el Ayuntamiento de Torrelodones espera que se concrete por parte de la Comunidad dicha protección.

Discurso de Elena Biurrun

La Presa de El Gasco es una obra de ingeniería de más de dos siglos de antigüedad, de 53 metros de altura y 251 de largo, una anchura que oscila entre los 72 metros de su base y los 4 de la parte superior. Con una inclinación de 60 grados, este lienzo, levantado en mampostería de piedra de granito al igual que otras edificaciones situadas cerca de su enclave, como los pabellones que sirvieron de residencia a los ingenieros, tuvo un coste aproximado de 180 millones de reales; una inversión casi tan inútil como muchas de las que se realizaron antes de que la crisis de 2007 pusiera un cierto orden.

 

El proyecto, puesto en marcha por el conocido ingeniero francés Carlos Lemaur, se titulaba “Proyecto de un gran canal navegable desde el río Guadarrama al océano, que pasará por Madrid y Sierra Morena”, y fue uno de los grandes fracasos de la época. No solo como consecuencia de la rotura de la presa, lo que paralizó sus trabajos, sino muy probablemente por tratarse, en opinión de la mayoría, de uno de los proyectos más irreales del momento, algo que el tiempo puso de manifiesto.

 

Entre las figuras de la época que indicaron lo desmesurado y absurdo de esta empresa está José Cadalso, militar y escritor que en la epístola 34 de sus Cartas Marruecas hace una crítica muy dura a los autores de propuestas como ésta, burlándose de esas ideas esplendorosas que resultaron irrealizables, convirtiendo así a Lemaur en el gran exponente del arbitrismo dieciochesco que, en realidad, respondía a los deseos de grandeza de los reyes borbónicos, que pretendían organizar y redefinir España.

 

Dice así Cadalso: Con más rapidez que la ley de nuestro profeta Mahoma han visto los cristianos de este siglo extenderse en sus países una secta de hombres extraordinarios que se llaman proyectistas. Éstos son unos entes que, sin particular patrimonio propio, pretenden enriquecer los estados en que se hallan, o como naturales, o como advenedizos. Los canales  son de tanta utilidad, que el hecho de negarlo acreditaría a cualquier necio. Tengo un proyecto para hacer uno en España, el cual se ha de llamar canal de San Andrés, porque ha de tener la figura de las aspas de aquel bendito mártir. Desde La Coruña ha de llegar a Cartagena, y desde el cabo de Rosas al de San Vicente. Se han de cortar estas dos líneas en Castilla la Nueva, formando una isla, a la que se pondrá el nombre del proyectista para inmortalizarme. Ya tenemos, además de las ventajas civiles y políticas de este archi canal, una división geográfica de España, muy cómodamente hecha, en septentrional, meridional, occidental y oriental.

 

Sin embargo, todo esto no es óbice para que sea nuestra obligación, dado los enormes valores históricos, artísticos y técnicos de la presa de El Gasco, encargarnos de su conservación y manteniendo.

 

¿Cómo es posible que esta presa y este loco canal no este protegido, por las normativas autonómicas, nacionales y me atrevería decir que internacionales? Nadie lo sabe, pero el camino hasta el día de hoy no ha sido fácil y esto no ha hecho más que empezar. Llevamos seis años trabajando intensamente para que se proteja la presa y el Canal y para que sea accesible y creo que el día de hoy es fruto de ese esfuerzo. Un hito importante en este proceso fueron los informes solicitados por el Ayuntamiento a las Reales Academias de Bellas Artes de San Fernando, de la Historia y de la Ingeniería sobre la presa y el Canal y las tres fueron categóricas en la necesidad de protegerlos y darlos a conocer.

 

Hay por tanto consenso científico y técnico en la necesidad de, por fin, abordar la protección legal de esta disparatada obra pero también debemos alcanzar el mismo consenso para que estas palabras se concreten en hechos. Hay mucho que hacer y lo primero y urgente es proteger y señalizar la visita para evitar peligros innecesarios, y también debemos lograr que cada administración asuma sus competencias en la gestión de esta pequeña locura y sin duda la Confederación Hidrográfica del Tajo debe tener un papel fundamental en estas labores.

 

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