Jueves 22 de noviembre, a las 20:00 h
Teatro Bulevar

CARTEL

"Heridas, las mujeres de Federico García Lorca"

Asociación cultural YOUKALI ESCENA

Precio: 6€

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Ficha artística


Dirección: Youkali Escena, con la colaboración de Jorge Gurpegui

Dramaturgia: Antonio Díaz Narváez

Escenografía, iluminación y vestuario: Youkali Escena

Espacio sonoro y selección musical: Antonio Díaz Narváez

Tema musical de Yerma: Fernando Díaz Narváez sobre una idea inicial de Jorge Gurpegui.

 

Reparto


Lorca Antonio Díaz Narváez
Escenas de Bodas de Sangre:
Madre Pepa Aller
Novia Rebeca Castiñeira
Novio Pablo Remiseiro
Escenas de Mariana Pineda:
Mariana Belén Pla
Carmen Pepa Aller
Pedrosa Pablo Remiseiro
Escenas de Yerma:
Yerma Rebeca Castiñeira
Juan Pablo Remiseiro
Mujeres Rebeca, Mamen Cuenca, Lali Yagüez y Pepa Aller
Escenas de Doña Rosita la Soltera:
Doña Rosita Lali Yagüez
Tía Mamen Cuenca
Ama Rebeca Castiñeira
Escenas de La casa de Bernarda Alba:
Bernarda Mamen Cuenca
Poncia Lali Yagüez
Adela Rebeca Castiñeira
Martirio Pepa Aller
Angustias Belén Plá


Sinopsis

Entender a Federico a través del inagotable universo de sus mujeres: ése el objetivo esencial de este montaje. Crear un espacio escénico y poético a partir de un encuentro del poeta con sus cinco heroínas. Elaborar una dramaturgia para que convivan en un mismo hábitat creador y criaturas con una única limitación: todas y cada una de las palabras pronunciadas son de Lorca. Los conflictos de los personajes se entrelazan con poemas, fragmentos de entrevistas y reflexiones que Lorca deja a lo largo de su densa obra, como un todo unitario, como un flujo incesante y maravilloso de imágenes y de voces, de anhelos y de angustias.

Partiendo de un paciente proceso de investigación sobre la obra de Federico García Lorca, nos acercamos a algunos de sus personajes femeninos más relevantes. Lo hacemos desde una perspectiva propia, mirándolos con los ojos de su autor y poniéndolos en las manos de Federico quien dará vida sus mujeres: la madre de Bodas de Sangre, Yerma, Mariana Pineda, Bernarda y Doña Rosita. 

Cinco mujeres heridas. Cinco mujeres desgarradas por el puñal de la vida, del amor y de la muerte. Cinco gritos ahogados. Silenciados. Porque “hay cosas encerradas detrás de los muros que no pueden cambiar porque nadie las oye… pero que si salieran de pronto y gritaran, llenarían el mundo”. Y ese grito soterrado, ese afán irrefrenable de libertad, de vida, de amor sin límites, es el que mueve a las cinco mujeres, hasta hacerlas golpearse con el muro de la realidad mediocre y mezquina y opresiva que las envuelve, o contra sus propias limitaciones heredadas generación tras generación, como en el caso de Bernarda.

Ahí reside a un tiempo su grandeza y su humanidad. En ese anhelo de vida que trasciende “las piedras sin jugo” de la realidad impuesta y que tiñe de verde esperanza el agua roja de la tragedia. Al asomarnos a la profunda sima del dolor, al escarbar entre las raíces de la desesperación llegamos quizás al último santuario de lo humano, donde todos habitamos y todos nos reconocemos, y desde donde nos asimos esperanzados al deseo de vida que emana de las cinco mujeres.

Y Lorca… Lorca riega con su sangre las venas de Yerma, de Mariana, de Bernarda, de Rosita y de la madre de Bodas de sangre. Es él quien grita a los cuatro vientos “¡quiero mi libertad, mi amor humano!”. Él es quien bucea en los recovecos desnudos y primitivos de las cinco mujeres y de sí mismo. Y de todos nosotros. Porque somos todos, espectadores activos de la tragedia, los verdaderos protagonistas. Porque estas cinco mujeres hablan sin tapujos de nuestras heridas, de nuestros anhelos y de nuestro fracaso. Porque Lorca solo aspira a enseñarnos “un pequeño rincón de realidad,” de nuestra realidad, como pretendiendo “gritarnos las simplísimas verdades” que no queremos oír.
Es Lorca quien presta sus heridas a las cinco mujeres, el Lorca que presentía la muerte (“la muerte está en todas partes, es la dominadora”) el Lorca que grita “quiero llorar porque me da la gana.” Porque, como confiesa a tumba abierta en Poeta en Nueva York, “yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja, pero sí un pulso herido que ronda las cosas del otro lado.”

FOTO COMUN

 Video de "Heridas, las mujeres de Federico García Lorca"