Estar familiarizado con la factura del gas es conveniente por varias razones: controlar el gasto, detectar posibles errores, o tomar decisiones como cambiar de tarifa o de compañía.
Controlar y reducir el gasto
Podremos identificar nuestros hábitos de consumo viendo los gráficos con la evolución en los últimos meses. Esto nos ayuda a saber en qué momentos consumimos más gas y, en la medida de lo posible, ajustar ese patrón de consumo para ahorrar.
Reconocer el término fijo y el término variable: la factura nos permite diferenciar claramente lo que pagamos por tener el servicio (término fijo, que pagamos, incluso, si no consumimos) y lo que pagamos por el gas que realmente consumimos (término variable). Conocer la diferencia entre uno y otro es crucial para entender el coste total.
Detectar posibles errores
Al conocer el contenido de nuestra factura, podremos comparar con lo que aparece en nuestro contador y notificar a la compañía que existe una posible discrepancia. Aunque en el sector eléctrico, el despliegue de contadores inteligentes está prácticamente completado, en el del gas la transición está todavía en marcha, con otros plazos, por lo que todavía podríamos recibir facturas basadas en lecturas estimadas. Esto puede comportar molestias a los consumidores si, por ejemplo, han consumido menos energía (por haber estado de viaje, por residir menos personas en la vivienda que antes, etc.) pero el histórico dice que en esa época solemos gastar una cantidad de Kw/h mayor, pues esa estimación nos perjudicará. Por el contrario, si la estimación es a la baja, en la siguiente factura (con lectura real) se verá un mayor gasto, y comportará un importe de factura mayor del esperado, al haber pagado menos en la anterior.
Identificar cobros indebidos: por ejemplo, podremos darnos cuenta si estamos pagando por un servicio de mantenimiento o algún tipo de seguro que no deseamos o ya no necesitamos.
Tomar decisiones informadas
Evaluar la conveniencia de la tarifa que tenemos contratada: puede que la actual no sea la más adecuada para nuestro patrón de consumo en este momento.
Comparar ofertas y cambiar (o no) de compañía: si vemos en la factura el precio que nos están cobrando por el término fijo y, sobre todo, por el término variable (el consumo propiamente dicho), podremos comparar con las ofertas de otras compañías y decidir cambiar a otra opción más económica.
Entender los impuestos y cargos regulados: una parte muy importante de la factura del gas son los impuestos (Impuesto especial sobre hidrocarburos, o el IVA), pero también pagamos conceptos como el alquiler del contador si no lo tenemos en propiedad.
En conclusión: la factura de gas no sólo es un documento para pagar, sino también una valiosa herramienta de gestión. Familiarizarse con su contenido nos da el poder de controlar nuestros gastos, asegurarnos de que se nos cobra de manera justa, y tomar decisiones inteligentes para ahorrar energía y, por tanto, dinero.
Para una mayor información, puedes ponerte en contacto con la Oficina Municipal de Información al Consumidor: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
